
Cómo utilizar correctamente las lámparas UV en la impresión textil
Cuando la gente escucha hablar de “lámparas bactericidas UV-C”, suele pensar en su uso para desinfectar habitaciones hospitalarias. Pero en el mundo textil, estas lámparas sirven para algo mucho más que simplemente eliminar gérmenes. Las utilizamos para fijar la tinta en la tela, asegurándonos de que el diseño se mantenga nítido y sin manchas o decoloraciones.
Pero aquí está el problema: se trata de radiación de alta energía. Si el equipo no está bien ajustado, existe el riesgo de dañar una pieza de tela valiosa, o peor aún, de causar daños a alguien del equipo.
Encontrando el equilibrio ideal
Para este tipo de trabajo, 254 nm es el valor ideal. Es la longitud de onda en la que la lámpara es más eficaz, ya que permite obtener la energía necesaria para fijar adecuadamente la tinta.
Lo complicado es encontrar el equilibrio entre la potencia de la lámpara y la velocidad de movimiento de la cinta transportadora. Si la cinta se mueve demasiado lento o la potencia es demasiado alta, la tela se quemará. Si la potencia es demasiado baja, la tinta permanecerá pegajosa y eso arruinará todo el proceso de impresión. También es importante que la lámpara emita una luz uniforme por toda su superficie. De lo contrario, se obtendrán estrías en la impresión, y eso es difícil de corregir.
El equipo adecuado
No se puede utilizar cualquier tipo de vidrio. El vidrio ordinario bloquea los rayos UV-C, convirtiendo así la lámpara en una simple bombilla. En lugar de eso, se utiliza cuarzo fundido de alta pureza. Este material permite que los rayos UV pasen a través de él sin perder su efectividad.
También es importante el revestimiento protector. Estas lámparas deben estar protegidas por aluminio reflectante. Esto permite que la luz UV vuelva a impactar sobre la tela, aumentando así su eficiencia. Además, evita que los rayos UV afecten los ojos de las personas que trabajan con ellas.
Manejo del calor
Las lámparas de alto rendimiento generan mucho calor. El calor infrarrojo que producen puede deformar las telas sintéticas finas. Por eso es necesario contar con un sistema de enfriamiento eficaz. Ya sea mediante aire forzado o sistemas de refrigeración por agua, es necesario disipar rápidamente ese calor.
Si no se cuenta con un sistema de enfriamiento adecuado, las lámparas no durarán mucho tiempo, y es probable que la tela se queme. Eso no es nada bueno.