
¿Por qué las lámparas UV fallan en las prensas de impresión?
He estado en aproximadamente 3,000 plantas de impresión diferentes. Después de tantas visitas, uno empieza a notar un patrón claro: existe una gran diferencia entre el rendimiento de una lámpara UV en un laboratorio limpio y silencioso, y su comportamiento en el caos de un taller de impresión real.
Por lo general, cuando una lámpara que ahorra energía deja de funcionar prematuramente, la gente culpa al propio foco. Pero eso rara vez es el caso. ¿Cuál es el verdadero culpable? El diseño de la lámpara no está pensado para soportar el calor y las vibraciones constantes que se producen en una prensa en funcionamiento.
Obtener la potencia adecuada
El objetivo es simple: obtener la máxima cantidad posible de radiación UV por cada vatio consumido. En este contexto, se necesita suficiente energía para eliminar microbios o secar la tinta, pero no tanto como para dañar el material sobre el que se imprime.
Para ello, utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza. Este material permite que la longitud de onda de 253.7 nm siga viajando a través del tubo, en lugar de quedar atrapada dentro del vidrio. También hemos dejado de usar los transformadores magnéticos tradicionales; estos generan mucho calor y desperdician energía. Al utilizar balastros electrónicos, las lámparas duran más tiempo y se mantienen más frescas.
Diseñadas para resistir las condiciones extremas
Las lámparas industriales están sometidas a condiciones extremas: vibraciones y suciedad constantes. Para manejar el calor, utilizamos disipadores de calor hechos de aluminio reforzado. Es una solución sencilla, pero efectiva. Si el cuarzo se calienta demasiado, la capacidad de emisión de UV disminuye. Además, utilizamos conectores de tipo “cierre hermético”. Lo último que se quiere durante una impresión a alta velocidad es que la lámpara se suelte y detenga la línea de producción.
Un consejo sobre la alimentación eléctrica
Estas lámparas no son “listas para usar” con cualquier circuito. Son muy exigentes en cuanto a la alimentación eléctrica. Si la tensión varía más del 5%, las lámparas se quemarán mucho antes de lo esperado.
Los compromisos
La alta eficiencia siempre implica un tiempo de calentamiento más lento. No se puede simplemente encender la lámpara y esperar que funcione al instante. Es necesario incorporar ese tiempo de calentamiento en el plan de producción.
Aunque estos modelos permiten ahorrar una buena cantidad de dinero en la factura eléctrica, sus controladores electrónicos tienen una debilidad: el polvo. Les molesta mucho. Es necesario mantener los armarios herméticamente cerrados, o al menos soplarlos una vez a la semana. Solo toma dos minutos, pero evita que los componentes se dañen justo en medio de un trabajo importante.